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domingo 26 de septiembre de 2010

La seriedad y el honor, ¿valen la pena en este país?

Por: HÉCTOR SILVESTRE HIJO (hbss30@hotmail.com)

El 27 de febrero de 1963, llega a la presidencia un hombre que daría inicio a un gobierno sin precedentes en toda la historia de la República Dominicana.

Ese hombre del que hablamos muchos de ustedes lo conocen: Juan Emilio Bosch y Gaviño.

La nueva administración que encabeza Bosch elabora y proclama una nueva Constitución, considerada por los más destacados especialistas como la más moderna y democrática en la historia política nacional.

A la velocidad de la luz el gobierno de Bosch da comienzo a una autentica transformación democrática e integral del Estado Dominicano. La recién llegada administración sienta las bases de un Estado Moderno, justo, íntegro e incorruptible. Una presidencia tolerante y respetuosa de las libertades humanas, políticas y sindicales.

Pero como dice el refrán popular: "Fiesta en casa de pobre dura poco" y aquella celebración democrática sólo dura siete meses y finaliza con un golpe de Estado el 25 de septiembre de 1963.

Con el apoyo de importantes sectores empresariales, religiosos, militares y políticos, hasta por importantes potencias extranjeras se interrumpe lo que parecía el despegue del país soñado por nuestros padres fundadores.

24 horas antes de salir, una vez más, al exilio Bosch escribió: “Ni vivo ni muerto, ni en el poder ni en la calle se logrará de nosotros que cambiemos nuestra conducta. Nos hemos opuesto y nos opondremos siempre a los privilegios, al robo, a la persecución, a la tortura. Creemos en la libertad, en la dignidad y en el derecho del pueblo dominicano a vivir y a desarrollar su democracia con libertades humanas, pero también con justicia social. En siete meses de gobierno no hemos derramado una gota de sangre ni hemos ordenado una tortura ni hemos aceptado que un centavo del pueblo fuera a parar a manos de ladrones”.

Hoy, 47 años después de aquel oscuro episodio, el partido fundado por Don Juan, por demás partido de gobierno dijo, a través de su vocero, el destacado Héctor Olivo "que no realiza actividades para recordar el golpe de Estado al profesor Juan Bosch, el 25 de septiembre de 1963, porque fue una fecha funesta para el país".

Lo peor de todo es que desde el gobierno no sentimos la voluntad ni el deseo de reivindicar los postulados del ex presidente.

¿La seriedad, el honor y la dignidad valen la pena? ¡Eso no sirve de nada en este país compatriota!

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