Desde la antigua Grecia, el bigote representa poder y autoridad. Los hombres lucían vell
o facial porque con él se acercaban a la diviidad; todos los dioses griegos eran barbados. En el siglo XIX, los aristócratas, los magistrados y los encargados de impartir la ley y ejercer la autoridad tenían bigote y barba.
El bigote refleja una persona con autoridad, sensata y de buena moral. Igualmente ayuda a disimular ciertos defectos como alguna cicatriz, mejillas prominentes e incluso labios muy finos. Viene a ser el maquillaje masculino: cubren las imperfecciones. Los de hoy, se dividen en tres categorías: mosqueteros, revolucionarios y cortos.
Revolucionario
Revolucionario
Es amplio, grueso y sobrepasa las comisuras de los labios. Es un buen camuflaje para los hombres de boca chica. Es muy abundante y con volumen.
Debe ser delgado, para lo cual se rasura el vello bajo la nariz de modo que crezca sólo un poco arriba del labio superior. Este tipo de bigote tiene su origen en Francia. Según la apariencia y personalidad de quien lo lleva, confi ere un gesto adusto y también un toque aristocrático y de autoridad.
Corto
Es más angosto que las comisuras de los labios y con él se corre el riesgo de que la boca parezca más pequeña. Tiene que afeitarse a diario, para que no pierda la forma.
Fuente: Revista Mercado








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