Escrito por: HÉCTOR SILVESTRE Hijo (Hbss30@hotmail.com)
La crisis inmobiliaria fue el detonante de una crisis crediticia, y esta, a su vez, ha desencadenado una crisis financiera a escala universal.
La escasez de crédito, el descenso del consumo y el deterioro del mercado laboral agravan la ya enferma y débil economía mundial.
El fenómeno de la recesión se propaga por todos lados y amenaza con imponerse por encima de los intereses colectivos.
Para el colmo el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha sentenciado: “lo peor no ha llegado aun”.
Y es que, contrario a lo que muchos analista quieran pensar, el acoplamiento del desequilibrio financiero genera una crisis emocional que altera el ánimo y produce un estado de trastorno, angustia y confusión en todas las clases sociales, especialmente en las más desposeídas.
Señores y es que para el pobre lo único que abunda es la escasez.
En periodos de crecimiento y expansión económica, el abultado capital financiero es refugio exclusivo de pocos bolsillos, y si tú no logras éxito económico, te acusan de holgazán e incompetente.
Pero en tiempos de crisis económica, como los que vive la humanidad actualmente, entonces se habla de “rescates financieros” y de “unidad universal”.
Cuando el pastel financiero era abundante y exquisito no nos invitaron al banquete, ahora, luego de pasado el festín, entonces, nos atañe fregar los platos sucios.
Hoy se toman medidas diligentes para sosegar una crisis ocasionada por unos pocos, cuando ayer se prolongaron los proyectos de desarrollo de las grandes mayorías.
Se requiere de un nuevo orden financiero mundial, un plan en el que prevalezcan la ética, la moral, la justicia y la equidad.







2 comentarios:
Me parece correcto cuando dices que para el pobre lo que abunda es la escaces.
El pobre siempre esta en crisis y eso a nadie le importa.
Juan B.
Eso es la llamada crisis subprime, similar a la gran depresion de 1929.
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